Arquitectura rural
Arquitectura rural y conservación
Estamos viviendo una época en la que en el mundo rural se está produciendo una reestructuración muy importante. Por un lado, los sistemas de explotación agrícola y ganadero han sido saneados y gran parte de la población joven ha emigrado hacia las ciudades.
Esto, en la mayor parte de las zonas rurales, ha llevado consigo que gran parte de las casas, monumentos y edificios rurales se encuentren en un estado ruinoso.

Por otro lado, el excesivo precio de la vivienda urbana, unido a la pésima calidad de vida galopante que en ellas se produce, está llevando a mucha gente a decidirse a buscar en los pueblos otra forma de gestionar su vida.
A su vez , el estado, la comunidad europea y las comunidades autónomas están llevando a cabo, desde hace años, planes de ayuda para la diversificación y desarrollo económico de los pueblos (Planes como el Proder, Miner o Leader que tienen una falta de criterio y definición de materiales impresionante), enfocadas principalmente en el auge del turismo rural y en las ayudas para la rehabilitación o restauración de este tipo de casas.
Esto ha hecho que la mayoría de las construcciones tradicionales hayan perdido el uso principal para el que fueron creadas.
La gente proveniente de núcleos urbanos han traído consigo nuevos estilos y diseños y a veces por desconocimiento o por una insuficiente sensibilidad se están destruyendo formas y conceptos de este tipo de arquitectura que deben de conservarse.
Preservar la arquitectura rural presenta una serie de beneficios constructivos innegables:
Los materiales son más saludables y más adecuados ya que pertenecen al entorno e están integrados en el paisaje , la conservación de la energía es más eficiente, los negocios derivados de productos o explotaciones de tipo turístico o autóctono están más integrados en un entorno lógico que le es más positivo, turísticamente es más atractivo un lugar con una señas de identidad ,y a nivel personal, no es lo mismo vivir en una casa nueva que en otra con años de historia.
No se trata de impedir que la evolución de la eficiencia de ciertos materiales conviva con elementos tradicionales, pero sí que debemos poner por delante, que la arquitectura rural puede absorber estos nuevos materiales pero muy diferente es que haga lo mismo con nuevos volúmenes o construcciones anexas creadas en un entorno definido sin un criterio de construcción detallado que garantice la preservación del patrimonio cultural y arquitectónico de nuestros pueblos.
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